miércoles, 24 de junio de 2009

Cumplefeliz

Comemos tortas con sabor a funeral.

Reimos ocultos entre chantilly y fresas
y el oscuro chocolate
nos devuelve la conciencia
del dolor oprimido de la alegría extraviada.

Tortas cumpleaños...

lunes, 8 de junio de 2009

LA MORAL Y ETICA DEL ABOGADO CONTEMPORANEO

Desde esta trinchera diré lo que son ahora y el devenir de lo que nos espera a vuelta a la esquina, para los que entiendan y los que vean...

Pensaba hacer mediático el discurso de hoy sin embargo mis principios se contraponen ante los deseos del público, es que hoy, hoy me siento obligado a defender el intento de la verdad.
Quiero dejar todo prolegómeno pues apenas tengo tiempo para decir lo importante: Señores el ser humano, más allá del abogado o profesional de otra área del conocimiento esta camino a su destrucción. El hombre el alma del hombre, esta suspendida entre el anhelo del bien y la inclinación al mal, que nos seduce y nos posee, sin siquiera haber comprendido el sufrimiento que nuestros actos pudieron provocar en los demás. El hombre por más exitoso que sea al final, está hecho sólo de muerte, pero también de ansias de vida. Hace mucho empezamos a dejar en el olvido las cosas importantes, erigiendo como orgullosa Babilonia los pilares del Racionalismo, el Individualismo y el Materialismo, muchos vendieron su libertad por que le temían, y por que hoy más que nunca le temen, no sólo a ella sino también al fracaso, a ser prescindible, no tener dinero, etc. Olvidando que lo más importante para el ser humano es su propia humanidad.

Entonces surgen los valores que presiden las grandes decisiones. Desgraciadamente, por las condiciones inhumanas del trabajo, educación o cobardía, muchas personas no se atreven a decidir conforme su vocación, ese llamado interior que se escucha en el silencio del alma. Y tampoco se arriesgan a equivocarse varias veces. Y sin embargo, la fidelidad a la vocación, ese misterioso llamado, es el fiel de la balanza donde se juega la existencia si uno ha tenido el privilegio de vivir en libertad.
Estos valores que ya hemos perdido y que de alguna forma se nos incita a reafirmar con el curso de deontología forense, se ven cruelmente diezmados frente a los nuevos valores: la competitividad individual, el desmedro del otro, el funambulismo y el solipsismo por mencionar los más comunes que la sociedad nos obliga a cumplir hacen abandonar la parte humana que aún tenemos. El curso que se lleva no recibe la atención debida, es uno que esta por tradición más que por principio, la hipocresía aceptada en nombre de valores que realmente son mascaras del relativismo y el nihilismo que gobiernan nuestra cultura. Señores en toda relación humana, si ahora podemos nominarla así, lo que nos decimos, son más cifras que palabras, contienen más información que vida, el tiempo nos consume, hemos olvidado la importancia de la lentitud, del ocio ese tiempo exclusivamente destinado para reflexionar sobre la vida. La vida que perdemos devorada por el tiempo.

A esta altura de la disertación habrán dado cuenta del estado caótico del ser, no sólo del abogado. En realidad, el derecho no siempre fue bien visto en ninguna de sus épocas o en todo su desarrollo, la diferencia acerca de la ética y la moral con los abogados contemporáneos reside sólo en algo, la dignidad y la humanidad, antaño el cumplir con el deber era muy importante. Con esto no niego la virtud de antes, lo que quiero decir es que en el pasado no se exageraba, se intentaba ser fiel a nuestra vocación, no vendíamos nuestros sueños en nombre del bienestar económico por encima de todo. Hoy mientras la mayoría de personas se desviven trabajando y pasando penurias, sus hijos crecen viendo atrocidades por la caja boba, donde el raiting es lo primordial y cuando los invitados lo son por héroes o por criminales, creándoles confusión. Esas semillas del futuro que crecen deshumanizándose, lentamente perdiendo sus propias vidas y transmutando su ser en una serie de números y cifras donde cada cifra es un engranaje fácilmente reemplazable de esta sociedad, este terrible monstruo que creció en el seno de la orgullosa humanidad y que ahora se dedica a devorarse a si misma. Se acerca el ocaso señores.

El derecho es una egregia maldición, nuestra labor es legitimar la venganza sin que esta sea excesiva, ante todo el derecho tiene por misión mantener el status quo, ser conservadora, para evitar así, nuestra propia exterminación pero hoy en día, todos vemos la degradación de los tribunales y también el descreimiento de la justicia lo que provoca la sensación de que la democracia es un sistema incapaz de investigar y condenar a los culpables, como si fuera un caldo de cultivo favorable a la corrupción cuando en realidad en ningún otro sistema se puede denunciar, El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente tal como lo dijo Lord Acton.

Señores: La educación debe ser reformulada drásticamente, se debe enseñar los peligros de hoy en día, el peligro que entraña la competitividad, el peligro que se acerca con la pérdida de la sensibilidad y es que cuando uno se anima al reconocimiento del dolor del otro entonces la vida será un absoluto. Debemos recordar el verdadero lujo que es el encuentro con el otro, en este nos reafirmamos como seres; un momento de silencio; admirar una obra de arte; etc.
La educación no está desligada del poder y de los requerimientos del sistema, esto es inevitable, porque sino tendríamos magníficos desocupados, magníficos hombres y mujeres excluidos del mundo del trabajo. Pero si esto no se contrabalancea, será raro en el futuro ver personas en condiciones económicas favorables y a la vez espiritualmente cultivadas y valiosas.

Debemos entonces rescatar al hombre, hoy el hombre huérfano, se siente no culpable, sino un engranaje más, y esto es peor aún. Debemos cambiar esa desvalorización del hombre empezando en una mirada, no para medir lo que tenemos sino para sentirnos parte de algo más grande, pero ser al mismo tiempo únicos porque nuestro destino está más allá de nosotros mismos.
Esta maldición que es el derecho, puede ser más llevadera, si dejamos de lado los absurdos de este paradigma y si la actual concepción del mundo es cambiada. Un mundo donde la solidaridad vaya de la mano con la unicidad.

Es tarea primordial, como dice E. Sabato aquel matemático que decidió renunciar al templo de la ciencia por ir a los abismos de las artes y realizar su búsqueda, la búsqueda de sí mismo y el encuentro con los otros. Es nuestra tarea entonces negarnos. Defender como sea posible, la tradición que nos dice cuanto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con seres queridos, una caminata bajo los árboles, la gratitud de un abrazo. El mundo nada puede contra un hombre loco que canta y que sin embargo es más libre que cualquiera, y más justo que todos nosotros.




Atte. Yo

Las trincheras de la voz

Tengo que disfrazarme para que un "selecto" grupo de personas me puedan oir. Pero si no fuera por esa trinchera y ese estúpido disfraz poco o nada querrian escuchar...

Entonces entre tanteo y tanteo, entre tanta barbárie pondre las rosas en su lugar, y las ratas les dare de almorzar su dulce bocado para que puedan viajar.

A veces no entiendo como es que aún no camino por senderos más oscuros, supongo que se los debo a mis pilares...(en el silencio)

La nieve de encima
-en verdad haras eso?, no lo crees innecesario?

La nieve de abajo
-entonces condenariamos al hombre, ten en cuenta que nosotros somos ángeles de nieve.

martes, 2 de junio de 2009

Niña

“Me siento más libre más confiada, tengo a alguien que me ama y le creo, creo que en realidad si me quiere y no tengo duda que yo lo amo, no sé si tanto como él a mí, pero intento hacer lo mejor posible”.

Lo pensaba y repensaba cientos de veces. Fue interrumpida por él.

—Siempre me haces sonreír en tanto tú sonrías. Y cuando te pones triste… Me duele a veces no ser útil para ti
—No deseo que me seas útil eso suena un poquitín feo... —Lo pensó nuevamente, esa idea venía una y otra vez. Sólo dijo— me agrada que estés a mi lado
—Es lo más cercano a lo que quiero decir en realidad; hacerte feliz sería también, pero creo que el término es muy reducido... —Él no sabía lo que ella pensaba, pero lo que decía sonaba muy convincente. Agregó— soy muy feliz porque puedo sonreír a tu lado y de alguna forma soy parte de tu propia felicidad...
—Te aburrirás pero otra vez te lo diré: te amo —la muchacha sentía desde lo más profundo de su ser todo aquello que decía, los latidos del corazón se desbordaban y las palabras corrían dentro de ella como un rio que ha sido liberado, como manantial que encuentra su desierto. En este ahora ella podía verse a través del reflejo de los ojos de su amado.
Ello la atemorizaba, qué tan cierto era lo que decía, qué es lo que él sentía.

“No puede ser. Por qué me comporto de esta manera, yo… pero aunque intente negarlo no podría vivir por más tiempo con el si hubiera… Me siento tan protegida cuando estoy con él. Eso me da tanto miedo, soy muy vulnerable aún. De nada sirvieron todos estos años intentando conocerme en las personas que intenté amar, amar con todas mis fuerzas. Hasta que todo ese teatro acaba derrumbándose. Porque lo máximo que logré hacer es querer mucho a un par de chicos, luego de dañarlos para protegerlos. Esas absurdas relaciones, como una habitación llena de fotografías, representaciones incompletas, gigantes. Sólo miré un recuerdo perdido en mi inconsciente.
Todo me guiaba hacía él y ahora temo tanto y soy tan feliz. No logro entenderme”.

Nuevamente fue sacada de su ensimismamiento

—Carla, hablando en serio....
—Dime

—Dime —ella temía ¿Si había entregado demasiado rápido lo que por tanto había ido acumulando todos estos años sin verle? ¿Si él estaba sólo ejecutando su venganza?
—Ah… eso. Bueno Carla querida: Yo Te Amo, en verdad lo hago. Y soy muy feliz cuando me dices… Te amo. Eres la persona idónea para Johan... y muchas cosas más cuyos términos no le hallo equivalente... —él muchacho era gracioso.
—Ya aprendí a esperar... no te preocupes —Expulso aire con lentitud y nació una sonrisa de lo más radiante, sus ojos brillaban, era un destello intermitente como los relámpagos de esa tarde lluviosa. Estaba equivocada. O tal vez Johan se daría tiempo para ejecutar sus planes: enamorarla y hacer de ella un apéndice de su vida para luego, como cualquier otro arrancarlo, pues en realidad no tiene importancia. Siempre se puede vivir sin apéndice.
Carla temía en realidad que su actuación fuera demasiado patética frente a Johan. Debería estar preparada para un posible ataque muy bien planificado. Ella en el fondo de su ser sentía que el cariño de Johan era genuino pero se negaba a aceptarlo, poco a poco cedía, eso la irritaba demasiado, aunque no descifraba el porqué, se sentía invadida. No podía creer que pudiera ser amada.

“Johan, Johan… te quiero eso es obvio pero, cómo te quiero. No, tú no debes quererme no debes hacerlo, serás una víctima más y eso no debo permitirlo, protegerte a toda costa de mi misma será mi prioridad. Te necesito tanto y así me irritas tanto no puedo, no puedo aceptar que todo mi mundo tenga a tu ser como su sol. Me alejaré, pude hacerlo sin ti, logré vivir… aunque en realidad me obligaste tú cambiaste, el único culpable eres tú, y aún tienes la culpa no debiste regresar”

Pensaba y Johan la contemplaba, una caída de sol, su destello se perdía en la obscuridad de sus pensamientos. El muchacho tal vez lo entreveía pero continuaba contemplándola. Le dijo
—Niña —esperó su reacción. Ella alzó rápidamente el rostro visiblemente enojada, le molestaba ser tratada así. En el fondo ternura la tomaba por asalto. Le dirigió una mueca e intento golpearle. Él simplemente tomo el pequeño puño que le había sido dirigido y lo beso.
—No soy niña… ahhhhh me enervas —sonrió quitó rápidamente la mano— ¿Nos vamos?
—Bueno, ya es tarde tienes que estudiar. Te dejo entonces, hoy no molestaré —hizo el ademán de acercarse a los labios de Carla, alzó una mano y con delicadeza recorrió el rostro y los labios de Carla mientras aspiraba con fuerza su aroma. Ella cerró los ojos y se sintió nuevamente invadida, no lo soportó, se dejó llevar. Sus labios se buscaron y se entrelazaron en un beso simple pero profundo. Carla fundió todo su ser en ese beso, el miedo se había ido. Unas gotas comenzaron a caer. La lluvia estaba de regreso, era el tiempo ideal para los dos, se abrazaron y luego de un par de minutos él se separó, alzó la vista al cielo y dijo— en serio, te amo. Ahora entra es tarde.
—Voy —lo hizo en automático sonrió y nuevamente se apegó y beso a Johan, luego se separó y entró por la puerta.

La lluvia se torno más fuerte, relámpagos y truenos en algún lugar de la oscuridad acompañaron a las miles de gotas que se estrellaban contra el suelo y contra el rostro del muchacho que luego de caminar un poco se vio envuelto en la lluvia, nadie le podía ver, tal vez en esa soledad del caos él, recordaba que hacer.

domingo, 31 de mayo de 2009

RECUERDOS BAJO LA LLUVIA

—Vamos, ya es tarde. La lluvia no cesará.
—Siempre eres así. Pero vamos me gusta caminar bajo ella.

Carlos y Rosa caminan por la acera de una calle vacía. El viento sopla con fuerza acompañando una fina lluvia que se extiende varios kilómetros más allá.
Rosa toma del brazo a Carlos mientras apoya la cabeza en su cuerpo. Se conocen hace dos meses. Ella es artista y él, un hermético empresario. La pasión que media entre ambos hace de ellos una pareja singular. Muchos vieron sus desenfrenados actos de amor
Él un divorciado con tres hijos que lo detestan. Cada vez que se levanta habla con el espejo, hasta espantarse (cuando se refleja fijamente) con sus profundos ojos negros. Todas las noches tiene pesadillas.

Su padre murió cuando él tenía catorce años, desde entonces lo odió por haberlo abandonado.
Estudió y logró el éxito en la ciudad. A los dos años de trabajo, conoció a Malena, quien luego de unas salidas y copas de más, quedó encinta. Su matrimonio fue obligado y el divorcio, el fin de su sentencia.
Aquella primera noche sin ella, había soñado con su padre (a partir de entonces, lo visitó cada noche)

—Rosa por qué te gusta la lluvia.
—Pues... así puedo ser libre, siento como si la lluvia me liberara con cada gota que cae sobre mí ¿No crees qué es así? El agua es vida. —sentenció y quedo callada, mientras extendía los brazos y alzaba el rostro al cielo.
—La lluvia... —miró el oscuro callejón. Parecía observar a alguien— vamos —la tomó del brazo con fuerza.
—Qué te pasa. Parece que no quieres esperar. Qué harías sin mí —ella lo miró extrañada pero enseguida sonrió (sus dientes eran tan blancos y su rostro tan terso, que cualquiera diría que era apenas una adolescente)

Él perdió a su padre un día de lluvia. Era una tormenta. Hace ya quince años de ello. Su padre dijo “Niño, voy por los animales, ya regreso” nunca más lo vio. Lo encontraron (sus restos) un mes después. Carlos nunca lo perdonó.

—Por qué siempre sonríes —se detuvo y admiró sus sutiles pechos, luego agregó— no me temes.
—Nada me haría daño y menos tú. Niño — mientras sonreía, la lluvia delineaba todo su cuerpo y el cabello mojado caía como una capa hasta su frágil cintura.

Él se preguntó cómo podía tener tanta energía en un cuerpo tan débil. En ese instante la odió. Odió su sonrisa, su fragilidad, toda su energía.

—Vamos —la jaló con fuerza, sus ojos siempre miraban el callejón. La lluvia se había hecho más fuerte. Ahora rayos y truenos lejanos la acompañaban— ¡No, no!... —gritó, y ya tenía entre sus manos el estrecho cuello de Rosa. La besó y presionó lentamente. No podía parar.

Ella pataleó, intentó gritar, pero su energía no le sirvió. Su cuerpo era débil, ella era débil.

Rosa recordó el día que lo conoció. Él hablaba solo en la oscuridad, parecía sollozar y ella le dijo “Hola niño” Fue entonces cuando, sus grandes ojos negros la cautivaron y atemorizaron. Nunca sabría lo que allí había.
—La lluvia... —susurró mientras la soltaba, Rosa se desplomó y Carlos, se arrodilló junto a ella— Esta vez no te irás, no te dejaré.

martes, 26 de mayo de 2009

Soliloquios

Y en la distancia de esa ausencia, ese viento triste que pasa y no me toca,
no me perteneces, ya no
a- le- ján- do- me.

Y ese largo titilar como radiofaro perdido del futuro pasado,
el ojo condenado a mirar,
las ventanas como libros que guardan el dolor.

Tachuelas de gelatina que cuelgan en mi alma
llamadas eco, que preguntan porqués inexistentes.
Otra vez tú
mantram malditamente bendito

Y este gato canta su último soliloquio
a la luna huérfana, un gato huérfano...
Y nuevamente...
Intentando dibujar sueños con mis pinceles tristeza...

lunes, 25 de mayo de 2009

Catarsis

Los días pasan equivocándose y dando tres traspiés antes que el gallo cante;
días absurdamente nacidos de la nada
de esa realidad irrealizable.

Y las noches ocultan espectros de luz
que incitan a nadar más adentro cada vez.
El muchacho no podrá resistir

Vorágine de cosas que si se sienten se sienten,
fárrago de aquelarres antiguos ambiguos, dicotómicos
que viven en constante dialéctica caótica
buscando el pseudo equilibrio.

Dioses que caen por las ventadas y tropiezan en las calzadas
mesías que se niegan tres veces,
y están cansados de morir y vivir para otra vez concluir en el inicio.
Profetas que aman la lujuria de vivir,
exiliados,
la tristeza de amar en la distancia
bajo el ojo reflejo, espejo roto...

CAtarsiss como esperma,
como cientos de poluciones hijas de masturbaciones pueriles;
catarsis como orgasmos, vacios, catarsis en fin...


Golpes en la nada que me absorben la garganta y.
Dementores que acrecientan mi placer... Catarsis.