martes, 2 de junio de 2009

Niña

“Me siento más libre más confiada, tengo a alguien que me ama y le creo, creo que en realidad si me quiere y no tengo duda que yo lo amo, no sé si tanto como él a mí, pero intento hacer lo mejor posible”.

Lo pensaba y repensaba cientos de veces. Fue interrumpida por él.

—Siempre me haces sonreír en tanto tú sonrías. Y cuando te pones triste… Me duele a veces no ser útil para ti
—No deseo que me seas útil eso suena un poquitín feo... —Lo pensó nuevamente, esa idea venía una y otra vez. Sólo dijo— me agrada que estés a mi lado
—Es lo más cercano a lo que quiero decir en realidad; hacerte feliz sería también, pero creo que el término es muy reducido... —Él no sabía lo que ella pensaba, pero lo que decía sonaba muy convincente. Agregó— soy muy feliz porque puedo sonreír a tu lado y de alguna forma soy parte de tu propia felicidad...
—Te aburrirás pero otra vez te lo diré: te amo —la muchacha sentía desde lo más profundo de su ser todo aquello que decía, los latidos del corazón se desbordaban y las palabras corrían dentro de ella como un rio que ha sido liberado, como manantial que encuentra su desierto. En este ahora ella podía verse a través del reflejo de los ojos de su amado.
Ello la atemorizaba, qué tan cierto era lo que decía, qué es lo que él sentía.

“No puede ser. Por qué me comporto de esta manera, yo… pero aunque intente negarlo no podría vivir por más tiempo con el si hubiera… Me siento tan protegida cuando estoy con él. Eso me da tanto miedo, soy muy vulnerable aún. De nada sirvieron todos estos años intentando conocerme en las personas que intenté amar, amar con todas mis fuerzas. Hasta que todo ese teatro acaba derrumbándose. Porque lo máximo que logré hacer es querer mucho a un par de chicos, luego de dañarlos para protegerlos. Esas absurdas relaciones, como una habitación llena de fotografías, representaciones incompletas, gigantes. Sólo miré un recuerdo perdido en mi inconsciente.
Todo me guiaba hacía él y ahora temo tanto y soy tan feliz. No logro entenderme”.

Nuevamente fue sacada de su ensimismamiento

—Carla, hablando en serio....
—Dime

—Dime —ella temía ¿Si había entregado demasiado rápido lo que por tanto había ido acumulando todos estos años sin verle? ¿Si él estaba sólo ejecutando su venganza?
—Ah… eso. Bueno Carla querida: Yo Te Amo, en verdad lo hago. Y soy muy feliz cuando me dices… Te amo. Eres la persona idónea para Johan... y muchas cosas más cuyos términos no le hallo equivalente... —él muchacho era gracioso.
—Ya aprendí a esperar... no te preocupes —Expulso aire con lentitud y nació una sonrisa de lo más radiante, sus ojos brillaban, era un destello intermitente como los relámpagos de esa tarde lluviosa. Estaba equivocada. O tal vez Johan se daría tiempo para ejecutar sus planes: enamorarla y hacer de ella un apéndice de su vida para luego, como cualquier otro arrancarlo, pues en realidad no tiene importancia. Siempre se puede vivir sin apéndice.
Carla temía en realidad que su actuación fuera demasiado patética frente a Johan. Debería estar preparada para un posible ataque muy bien planificado. Ella en el fondo de su ser sentía que el cariño de Johan era genuino pero se negaba a aceptarlo, poco a poco cedía, eso la irritaba demasiado, aunque no descifraba el porqué, se sentía invadida. No podía creer que pudiera ser amada.

“Johan, Johan… te quiero eso es obvio pero, cómo te quiero. No, tú no debes quererme no debes hacerlo, serás una víctima más y eso no debo permitirlo, protegerte a toda costa de mi misma será mi prioridad. Te necesito tanto y así me irritas tanto no puedo, no puedo aceptar que todo mi mundo tenga a tu ser como su sol. Me alejaré, pude hacerlo sin ti, logré vivir… aunque en realidad me obligaste tú cambiaste, el único culpable eres tú, y aún tienes la culpa no debiste regresar”

Pensaba y Johan la contemplaba, una caída de sol, su destello se perdía en la obscuridad de sus pensamientos. El muchacho tal vez lo entreveía pero continuaba contemplándola. Le dijo
—Niña —esperó su reacción. Ella alzó rápidamente el rostro visiblemente enojada, le molestaba ser tratada así. En el fondo ternura la tomaba por asalto. Le dirigió una mueca e intento golpearle. Él simplemente tomo el pequeño puño que le había sido dirigido y lo beso.
—No soy niña… ahhhhh me enervas —sonrió quitó rápidamente la mano— ¿Nos vamos?
—Bueno, ya es tarde tienes que estudiar. Te dejo entonces, hoy no molestaré —hizo el ademán de acercarse a los labios de Carla, alzó una mano y con delicadeza recorrió el rostro y los labios de Carla mientras aspiraba con fuerza su aroma. Ella cerró los ojos y se sintió nuevamente invadida, no lo soportó, se dejó llevar. Sus labios se buscaron y se entrelazaron en un beso simple pero profundo. Carla fundió todo su ser en ese beso, el miedo se había ido. Unas gotas comenzaron a caer. La lluvia estaba de regreso, era el tiempo ideal para los dos, se abrazaron y luego de un par de minutos él se separó, alzó la vista al cielo y dijo— en serio, te amo. Ahora entra es tarde.
—Voy —lo hizo en automático sonrió y nuevamente se apegó y beso a Johan, luego se separó y entró por la puerta.

La lluvia se torno más fuerte, relámpagos y truenos en algún lugar de la oscuridad acompañaron a las miles de gotas que se estrellaban contra el suelo y contra el rostro del muchacho que luego de caminar un poco se vio envuelto en la lluvia, nadie le podía ver, tal vez en esa soledad del caos él, recordaba que hacer.

1 comentario:

  1. esta chever la lectura
    el mezclar sentimientos de amor y miedo
    y como los diferentes sentimientos se confunden entre los personajes
    es simplemente genial¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    ResponderEliminar